Mega-represas: ¿son un buen negocio? | Fundación Vida Silvestre Argentina

Mega-represas: ¿son un buen negocio?



Publicado: 07 October 2016
Artículo original publicado por Meri Castro en el Diario La Razón el 07/10/2016
© Artículo original publicado por Meri Castro en el Diario La Razón el 07/10/2016

El anuncio de dos obras hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz volvió a encender la polémica. Crisis energética, cambio climático y la voz de los ambientalistas. PAC. 8 Mega-represas: ¿siguen siendo un buen negocio? Debate abierto. El anuncio de las represas Presidente Kirchner y Gobernador Cepernic en el río Santa Cruz, el último de origen glaciar que corre libre en la Argentina, volvió a encender la polémica sobre la inversión en grandes obras hidroeléctricas. Voces en contra y a favor.

Artículo original publicado por Meri Castro en el Diario La Razón el 07/10/2016

La construcción de las represas Presidente Kirchner y Gobernador Cepernic en el río Santa Cruz, el ultimo de origen glaciar que corre libre en la Argentina, está cada día más cerca de concretarse. En busca de abastecer la creciente demanda de energía y ayudar apaliar la crisis energética, la elección por la hidroeléctrica sin embargo está aún en debate.

Impulsado por capitales chinos, anunciado por Cristina Kirchner y ratificado con modificaciones por Mauricio Macri, el proyecto se anuncia en pleno siglo XXI, mientras las grandes potencias desmontan represas y países como Chile u Honduras se manifiestan en contra de obras similares. En este contexto, entonces, ¿beneficia o perjudica su construcción?

De concretarse las obras, se estima que incrementarían la capacidad energética del país en 5% y permití ríandejardeimportaresel5%delquehoydependemos. Según hizo público Juan José Aranguren, ministro de Energía de la Nación, "las represas del río Santa Cruz son parte del potencial energético, compatibles con el cuidado del ambiente, y permiten atender a las necesidades de energía de los hogares, industrias y comercios". A su vez, consideró que la energía hidroeléctrica "es renovable" y que "no genera gases de efecto invernadero".

La Cámara de Comercio Argentino-China mostró su entusiasmo con lo que será una de las obras energéticas más importantes de los últimos tiempos que empleará a miles de personas. El Ingeniero Guillermo Malinow, miembro del Comité de Presas y del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, encuentra a las represas una opción para disminuirlas emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), comparadas con otras tecnologías. Según sus cálculos, serían la forma más económica de abastecernos a futuro.

Sin embargo, numerosas ONGs ambientalistas de nuestro país alertan que ni la Ley Nacional de Energías Renovables (Ley N° 27.191) ni la comunidad mundial consideran a las grandes represas como energías renovables, debido al alto impacto sobre el ambiente que generan y a la escasa vida útil por acumulación de sedimentos, lo que las deja inoperables en pocas décadas. Haciendo números Para la organización Banco de Bosques, la construcción de las represas no sólo es perjudicial desde el punto de vista ambiental, sino que además tampoco se justifica en términos económicos: "No son un buen negocio. Estudios realizados a nivel mundial arrojan que tienden a duplicar su costo presupuestado y a demorarse 50% más de lo previsto en construirse. Es decir, que representan energía más caray el costo saldrá del bolsillo de todos los ciudadanos", aseguran. Y agregan que es inviable porque "para aprovechar el 100% de la energía genera dadeberían construirse nuevos tendidos eléctricos que se calculan en unos 2.000millones de dólares".

Hernán Casañas, de la ONG Aves Argentinas, explica que no puede ser buen negocio si se considera que desde el punto de vista ambiental el costo puede ser altísimo. "Perder para siempre una especie, y de la que somos los únicos responsables, es un costo irreparable. Los sedimentos que arrastra el río desde los glaciares y que hacen del estuario un ambiente sumamente rico y biodiverso dejarán de fluir y afectará a la fauna costera y marínalo que tendrá un impacto en las aves, mamíferos y peces afectando además de la diversidad biológica, el turismo y la pesca", señala.

Desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Andrés Nápoli propone utilizar la misma inversión en energías alternativas para "producir 74% más de energía Y aplicando esa misma inversión en políticas de Uso Racional y Eficiente de la Energía se podría ahorrar 24% más de energía por año que el que producirían estas represas". En la misma línea, Fundación Vida Silvestre Argentina entiende que "hay que cambiar el foco de la discusión energética, dejar de pensar cómo producir más y empezar a consumir menos".

El kayakista y defensor de los ríos, Federico Medina, también tiene una posición tomada: "si se considera la inversión enorme que requieren, sumado a los impactos ambientales y los conflictos sociales que generan, no son un negocio atractivo para nadie". Represas y cambio climático No es un tema menor dilucidar si sumar un sistema de represas más a nuestro territorio contribuye o no en la generación de gases que aceleran el Cambio Climático. Más aún cuando hace pocas semanas Argentina ratificó su compromiso de controlar sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs). Esta colaboración, junto ala del resto de los firmantes del Acuerdo de París, busca que la temperatura global no suba más de 2o para el año 2050 y así lograr frenar parte de los efectos más severos de este escenario que ya es una realidad.

Si bien hay quienes, como el ingeniero Malinow, apoyan a las represas como la mejor forma de generar energía reduciendo emisiones, son más los expertos que opinan que optar por "lámenos mala de las alternativas" no es un buen negocio. En su informe Ambiental Anual, FARN asegura que, de acuerdo con investigadores canadienses, "los embalses son responsables del 7% del total de las emisiones de GEIs". Desde el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil afirman que las represas son "la principal fuente antropogénica de metano", es decir que contaminan aún más que la (también) polémica industria de la carne vacuna. Un estudio de científicos de diferentes países, publicado en la revista BioSciencie, develó que las represas emiten 25% más de metano por hectárea que lo que se pensaba.

De allí se desprende que los embalses y represas no son amigables con el ambiente tampoco en lo que Cambio Climático se refiere. Por el contrario, son responsables de emitir dióxido de carbono y metano, generados por los organismos vivos que se pudren al quedar cubiertos por el agua Estos gases, luego, quedan estancados en la atmósfera reforzando el efecto invernadero que lleva a que la temperatura en el mundo no pare de crecer trayendo consecuencias irreversibles para todos.

Estos datos ponen el futuro de la industria hidroeléctrica en discusión. Las represas del Río Santa Cruz forman parte de las 3.700 que se tiene planificado construir en el mundo entero. Pero el efecto que estas obras tienen sobre el clima es un "lujo" que ya no podemos darnos. Un cambio de perspectiva "Existen formas mucho más baratas y más eficientes de producir energía que construir megarepresas", apunta Pedro Friedrich de la ONG Banco de Bosques. Y Nápoli, de FARN, propone: "se puede destinar el monto previsto para las centrales del río Santa Cruz a un mix de energías renovables: eólica, biomasa, biogás, solar y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (PAH)".

Anivel global, resulta interesante lo que plantea Federico Medina para replantearnos la cuestión: "en su momento, este modelo de generar energía resultó exitoso porque la electricidad acompañó el desarrollo de las economías capitalistas y potenció determinadas industrias. Pero hoy en día, esas industrias están redifiniendo sus objetivos. Es el momento de que también sean más solidarias y responsables en su consumo y en lo que devuelven ala sociedad".

Patricio Segura de la agrupación Patagonia sin Represas, el movimiento social que frenó las centrales chilenas en Aysén, deja latente la cuestión: "el desarrollo es necesario, pero primero se precisa discutir y acordar qué entendemos por desarrollo económico". Ante estas disyuntivas, la problemática de represas y energías cobra nuevos desafíos.
Artículo original publicado por Meri Castro en el Diario La Razón el 07/10/2016
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