Ganadería Sustentable

El desafío de Producir y Conservar

Cada vez, con más intensidad, los consumidores demandan calidad en los procesos productivos, calidad no sólo relacionada con el producto final, sino también con el cuidado del medio ambiente en las distintas etapas de la producción. Y, la carne no es una excepción: hay que producir más y mejor.

En lo que respecta a los mercados, los expertos coinciden en señalar que la demanda mundial de carnes será creciente y exigente en cuanto a calidad e inocuidad,  y en las formas y sistemas de producción. Así, la ganadería vacuna nacional enfrenta excelentes oportunidades en el mercado internacional, debido a las mejoras logradas en el estatus sanitario a partir del control de la fiebre aftosa y del reconocimiento internacional de la Argentina como país libre de BSE (“mal de la vaca loca”). Para aprovechar esta oportunidad nuestro país no sólo deberá contar con un volumen de producción suficiente para satisfacer las demandas crecientes del mercado internacional sin desabastecer un sostenido mercado interno, sino que también deberá hacerlo en armonía con el ambiente. Esto nos pone ante un muy importante desafío: cómo mejorar la producción (en cantidad y en calidad) ante un contexto cada vez más demandante de alimentos, pero asegurando el manejo responsable de los pastizales naturales.

Las pampas argentinas cambiaron notablemente a lo largo del siglo XX. Su paisaje fue severamente fragmentado, gran parte de su vida silvestre se encuentra amenazada de extinción y sus servicios ecosistémicos fueron profundamente alterados. Asimismo, la ganadería extensiva también sufre la pérdida de espacio y la sobrecarga de los campos debido al avance de los cultivos. Su reemplazo por actividades con márgenes superiores determinó la concentración de cabezas y la intensificación de la actividad.

En Vida Silvestre sostenemos que la producción de carne sobre pastizales nativos y la conservación de la vida silvestre son tareas compatibles y rentables. No obstante, la producción y comercialización de productos de alta calidad y bajo impacto sobre la naturaleza requieren de una vinculación efectiva entre conservacionistas y productores. 

Algunas prácticas de manejo de pastizales como, el pastoreo continuo, la promoción de forrajeras invernales a través del uso de herbicidas, el manejo inadecuado de las cargas ganaderas y el reemplazo del campo natural por pasturas implantadas, generan cambios en el ambiente. Al mismo tiempo, el uso inadecuado de estas prácticas podría potenciar la degradación del pastizal y el inicio de procesos de erosión y salinización del suelo con un efecto negativo para la producción.

Para evitar estas prácticas, junto con Aves Argentinas y la Iniciativa Alianza del Pastizal, y con el apoyo del INTA, elaboramos una propuesta para la ganadería local en los pastizales de la pampa deprimida, basada en sólidos conocimientos generados por profesionales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) sobre la dinámica, el funcionamiento y el manejo de los ecosistemas de la región. Las “Buenas Prácticas Ganaderas” apuntan a optimizar la producción de manera compatible con la conservación de los pastizales naturales y su vida silvestre.

El manejo doblemente exitoso del pastizal, con fines productivos y conservacionistas, se basa en realizar un aprovechamiento eficiente de la oferta forrajera –o sea, del capital natural de los campos– aplicando varias técnicas de manejo, principalmente, el control espacial y temporal del pastoreo (pastoreo controlado).
 / ©: En Vida Silvestre sostenemos que la producción de carne sobre pastizales nativos y la conservación de la vida silvestre son tareas compatibles y rentables.
© En Vida Silvestre sostenemos que la producción de carne sobre pastizales nativos y la conservación de la vida silvestre son tareas compatibles y rentables.
 / ©: Se puede producir más y mejor.
© Se puede producir más y mejor.