Cuidado con las heladeras | Fundación Vida Silvestre Argentina

Cuidado con las heladeras



Publicado: 11 September 2011
© Nota publicada en el diario La Nación el 11 de septiembre de 2011
Nota publicada en el diario La Nación el 11 de septiembre de 2011
Por Luján Francos



La vida eco
Reglas de oro para convivir con el más democrático de los electrodomésticos, que tiene un alto consumo de energía y emite gases ideales para el efecto invernadero


A uno le puede faltar un lavarropas, una licuadora, un lavaplatos, un horno eléctrico, un microondas, un secarropa, una procesadora..., pero jamás una heladera, la integrante omnipresente de los electrodomésticos de la llamada línea blanca; es decir, la vinculada con la cocina y la limpieza.

"En la Argentina el 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del sector energético. Y el 25 por ciento del consumo se da en los hogares", cuenta Carlos Tanides, ingeniero electricista especializado en el uso eficiente de la energía y, además, responsable del programa Cambio Climático y Eficiencia Energética de la Fundación Vida Silvestre. "Dentro del consumo residencial, el 30 por ciento corresponde a las heladeras. Así, el 9 por ciento del consumo total de electricidad en el país pertenece a las heladeras."

Ese gasto supera el estrictamente necesario para conservar los alimentos, si se tiene en cuenta que más de una vez el uso de las heladeras está bien lejos de la sustentabilidad. Dejar abierta la puerta durante mucho tiempo, por ejemplo, o usar la heladera siempre a máxima temperatura son malas costumbres que enumera Carmelo Ferrante, director de Marketing y Ventas de Garbarino. Tanides suma un par más: "Ubicar la heladera al lado del horno es una mala conducta. Y el tema de que los cierres no sean herméticos porque están envejecidos también es malo".

Pero, más allá del consumo de energía, también está la contaminación por algunos gases del circuito frigorífico. "El R134a no ataca la capa de ozono, pero contribuye al efecto invernadero, porque una emisión permanece en la atmósfera durante muchísimos años", detalla Guillermo Moro, gerente de Marketing de Autosal, empresa que fabrica heladeras y freezers con tecnología Greenfreeze.
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Justamente, las heladeras con tecnología Greenfreeze son las que recomienda Ernesto Boerio, coordinador de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace. Esta tecnología incorpora dos clases de gases amigables con el planeta: isobutano y ciclopentano, que evitan el calentamiento global y protegen la capa de ozono.

"El isobutano es un gas natural, y sus emisiones permanecen muy poco tiempo en el medio ambiente, sólo algunos días. Es decir que no tiene tiempo para hacer daño porque desaparece", explica Moro.

Las etiquetas de eficiencia energética, que son obligatorias para las heladeras desde 2006, son una herramienta importante al elegir una. En marzo de este año, la Fundación Vida Silvestre lanzó un sitio Web con la intención de cuidar el ambiente y el bolsillo ( www.fvsa.org.ar/ecoeficiencia ). Aquí se puede encontrar desde una calculadora para saber cuánto se ahorra en energía y dinero según el producto hasta etiquetas interactivas con todo lo que hay que considerar antes de elegir uno.

Tanides también suma sus consejos: elegir una heladera del tamaño indicado, con las características que uno necesita y que esté destinada al clima local y no a uno más riguroso.

Y, cuando uno sea un feliz propietario, habrá que evaluar la mejor manera de usarla para no derrochar energía. "No hay que obstruir la circulación de aire -necesaria para la condensación-, y se debe cuidar el cierre de los burletes y cambiarlos inmediatamente si se rompen", recomienda Moro.

Además, agrega otro buen dato: las heladeras con tecnología verde ahorran energía entre un 17 y un 39 por ciento con respecto a las tradicionales.

"También es importante programar bien las temperaturas y que el compartimento de refrigeración no esté debajo de los cuatro grados", agrega Tanides.

AGENDA DE BOLSILLO
No guardar comidas ni bebidas calientes o tibias en la heladera. Tapar los alimentos guardados, para que no generen humedad y den menos trabajo para enfriarse. Elegir equipos de bajo consumo, con la A en la etiqueta. Descongelar el freezer periódicamente. Que la capa de hielo no supere los 3 milímetros de espesor. Controlar las rejillas de ventilación y limpiarlas con frecuencia: si están sucias producen un mayor esfuerzo del motor. Dejar un espacio superior a 30 centímetros entre la heladera y la pared. Ordenar los alimentos para que sean visibles fácilmente, y así evitar que la puerta quede abierta demasiado tiempo. Las etiquetas de eficiencia energética brindan información sobre la cantidad de energía que consume el electrodoméstico rotulado. Entre las etiquetas, la Argentina ofrece una escala comparativa de tipos de eficiencia que se identifican con letras de la A -el modelo que menos energía gasta- a la G.
© Nota publicada en el diario La Nación el 11 de septiembre de 2011 Enlarge