Refugios de la Naturaleza | Fundación Vida Silvestre Argentina

Refugios de la Naturaleza



Publicado: 01 October 2011
© Nota publicada en la revista Weekend en su edición correspondiente a octubre de 2011
Nota publicada en la revista Weekend en su edición correspondiente a octubre de 2011
por Lorena López


Las reservas naturales privadas son el resultado de iniciativas de propietarios que quieren proteger la naturaleza de sus campos. En Argentina hay más de 100, muchas de las cuales pueden visitarse.
Selva, estepa patagónica, pastizales, sierras. Todo paisaje natural y en buen estado de conservación puede ser un buen lugar para crear una reserva privada; lo primero que se necesita es la voluntad de hacerlo. En un país como el nuestro donde el territorio fiscal no abunda, la conservación privada es una gran herramienta para complementar la superficie protegida por el Estado (parques y reservas nacionales, provinciales y municipales) y aportar a una estrategia nacional de cuidado de la naturaleza.

A estas reservas también se las llama voluntarias porque el propietario por propia voluntad se impone restricciones a la explotación. ¿Cómo es esto? Sencillo: al destinar una porción de su terreno o toda la propiedad a crear una reserva con un manejo sustentable dejará de percibir la renta que tendría si usara ese terreno para explotaciones agrícolas tradicionales. En este contexto, el turismo juega un rol clave porque permite generar ingresos y a la vez conservar la naturaleza del lugar.

Conocer para cuidar
Según Alejandra Carminati, coordinadora de la Red de Refugios de Vida Silvestre de la Fundación Vida Silvestre Argentina, los refugios son propiedades privadas cuyo dueño tiene un especial acercamiento a la naturaleza y determina que una porción de su terreno (en el caso de los refugios son toda la propiedad) sea manejado en forma sustentable. Estas reservas privadas son áreas naturales que van transitando un proceso de manejo sustentable con el fin de proteger la naturaleza autóctona y, dentro de lo posible, mejorarla. “La conservación no significa no hacer nada, sino que se trata de trabajar para cuidar la naturaleza”, aclara. “Y este trabajo implica gastos como la recuperación de ambientes que pueden haberse deteriorado, mejorar alambrados o contratar un guardaparque, entre otras cosas. Por eso alentamos iniciativas productivas que ayuden a sostener la reserva, como actividades turísticas planificadas y que permitan que los visitantes conozcan estos lugares, los entienda y que puedan darse cuenta de que todos somos partes de la naturaleza, aunque vivamos lejos de estos sitios”.

Un ejemplo de lo eficiente que puede ser el turismo para mantener una reserva y a la vez difundir las características de un ambiente es el Refugio de Vida Silvestre Yacutinga que, además, comprende un emprendimiento ecoturístico en la selva misionera, a 80 kilómetros de las cataratas de Iguazú. “Creemos que existe una necesidad mundial de conservar la naturaleza haciendo uso de ella para generar recursos económicos en forma sustentable”, explica Carlos Sandoval, propietario de Yacutinga. “Además de nuestra actividad ecoturística basada en principios de sustentabilidad, también desarrollamos programas de regeneración de selva para recuperar áreas alteradas y hemos creado nuestra propia estación biológica para el estudio del ambiente”.

La Red de Refugios de Vida Silvestre es uno de los programas más antiguos de la Fundación (1987) y nació, justamente, con el objetivo de poner en valor determinadas regiones naturales de la mano de propietarios de campos. Con esta premisa, la propuesta turística de estos lugares apunta a lograr buenas experiencias de contacto con la naturaleza, a concientizar acerca de la importancia de un comportamiento sustentable y a brindar información que ayuda a conocer y a entender lo que se está visitando.

“Desde la selva misionera hacemos nuestro esfuerzo para transmitir esta conciencia ambientalista con total naturalidad y nos hace feliz que nuestros huéspedes, al volver a casa, apliquen en su comunidad los conocimientos que desde aquí les hemos podido brindar”, describe Sandoval mientras muestra el sistema de uso de energía solar y de recolección de agua de lluvia que utilizan en Yacutinga.

Por su lado Gustavo Aparicio, director de Conservación de la Fundación Hábitat&Desarrollo, que también trabaja con reservas voluntarias, resume: “Contrariamente a lo que ocurre con ciertas áreas protegidas estatales (a excepción de las nacionales y algunas provinciales) que a veces carecen de cartelería, guías o guardaparques, las reservas voluntarias tienen un plan de manejo con un alto nivel de implementación porque hay alguien que se encarga de cuidarlas y mantenerlas en buen estado”.

El paso a paso
En Argentina, para tener una reserva privada existen tres caminos: autodenominar la propiedad como reserva privada, trabajar con una ONG o, según la provincia donde se encuentre el campo, apoyarse en las leyes existentes, algunas de las cuales contemplan la figura de reserva privada con algunos incentivos como créditos, asistencia técnica y exención impositiva. Sin embargo, desde la mirada de Gustavo Aparicio, los incentivos concretos para crear reservas privadas son muy pocos. “Los propietarios las hacen porque quieren su lugar, entienden que no se puede explotar todo al máximo y tienen una sensación de pertenencia con la tierra que los hace cuidarla. A nosotros nos llegan muchos pedidos de privados para hacer reservas y actualmente nuestra Red Hábitat de Reservas cubre 60.000 hectáreas protegidas con 25 reservas formalizadas y 9 más en proyecto, la mayoría en el norte de Santa Fe y la cuenca del río Uruguay entre Corrientes y Entre Ríos”.

Alejandra Carminati cuenta cómo es el proceso para comenzar una reserva: el dueño interesado se contacta con Vida Silvestre y debe completar una planilla de solicitud con los datos del campo para realizar un relevamiento cuyos costos debe cubrir. Por su parte, la Fundación contrata técnicos -en general son de la zona- que realizan una evaluación ambiental de las propiedades y dan recomendaciones de manejo sustentable. “Buscamos que ese propietario, más allá de que siga su vínculo con Vida Silvestre, pueda tener un informe con los valores de su campo y con sugerencias de manejo y se propone una zonificación, donde se divide el terreno en zonas según el uso que se le pueda dar (recepción, senderos, lugares que no se pueden transitar, etc.)”, explica.

“Si el propietario acuerda con las sugerencias se ingresa al campo a la Red de Refugios y periódicamente se realizan monitoreos ambientales para garantizar el cuidado del ambiente. Además, las visitas se realizan con guías y con una actitud de respeto por la naturaleza”. Actualmente Vida Silvestre trabaja con 14 reservas y existe un proyecto en marcha para crear una red argentina de reservas privadas a través de la cual se podrá compartir la gran cantidad de información y experiencias entre las organizaciones y los propietarios.

La Aurora del Palmar es una propiedad privada de 1.500 hectáreas, donde se tomó la decisión de proteger sus recursos naturales realizando actividades productivas de manera sustentable, incluyendo el geoturismo. “Mi padre, el ingeniero Raúl Peragallo, propietario de La Aurora, siempre priorizo la conservación de los ambientes naturales; él supo valorar la importancia de los bosque nativos, en especial del antiguo palmar de yatay, mucho antes de que se creara el vecino Parque Nacional El Palmar y es por eso que se negó a sacrificarlo en pos de un desarrollo económico”, cuenta su hija María Eugenia. “De esta forma aportamos a un modelo de uso de la tierra desde el ámbito privado donde es posible equilibrar el cuidado de ambientes naturales únicos y el desarrollo económico, a través de actividades productivas sustentables. El Refugio nos da enormes gratificaciones y tenemos la certeza de que estamos haciendo algo que nos va a trascender y que será de beneficio para las generaciones futuras”.


Sugerencias para la visita

-Informarse previamente sobre el lugar a visitar (región, recursos naturales, clima).
-Concertar una cita para la visita.
-Llevar largavistas, zapatos cómodos y ropa acorde al lugar.
-Llevar una bolsita para guardar la basura generada en el recorrido.
-No arrancar flores, hojas ni llevarse “recuerdos” (corteza de árbol piedras, caracoles).
-Abrir los sentidos para descubrir y entender el mundo natural.


Más información:
www.vidasilvestre.org.ar
www.habitatydesarrollo.org

Reservas privadas para visitar:
Entre Ríos: www.auroradelpalmar.com.ar
Corrientes: www.elpayedelibera.com
Misiones: www.yacutinga.com y www.yaguaroundi.com.ar
Córdoba: www.estanciacerroblanco.com.ar
Mendoza: www.rnvillavicencio.com.ar

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