Tras los rastros del yaguareté



Publicado: 29 June 2011
Desde 2002, los investigadores del Proyecto Yaguareté del CeIBA-CONICET, con el apoyo de la Fundación Vida Silvestre Argentina, del Ministerio de Ecología RNR de Misiones y la Administración de Parques Nacionales, entre otras organizaciones, estudian la situación del yaguareté en la selva misionera. Desde entonces, se realizaron grandes avances en el conocimiento de la especie, como la identificación del área de distribución actual en la región, estimaciones de densidad en distintas zonas de Misiones y la identificación de los principales factores que la están amenazando.

Toda esta información fue un insumo básico para la elaboración del Plan de Conservación del Yaguareté para la región, que pronto estará concluido y se dará a conocer.

Guacurarí, el primer yaguareté monitoreado

Guacurarí, el primer yaguareté monitoreado mediante un collar GPS en el marco de este proyecto, fue capturado en 2009 en el Parque Nacional Iguazú. Es un macho adulto de 71 kg, que ya había sido fotografiado en muestreos con cámaras-trampas realizados por los mismos investigadores (Agustín Paviolo, Mario Di Bitetti y Carlos De Angelo) en 2006 y 2008.

En febrero de 2009 los investigadores lograron capturarlo y colocarle un collar con un dispositivo GPS, tecnología que permite conocer concretamente los lugares por donde se desplaza el yaguareté y sus requerimientos de hábitat. El mismo individuo fue recapturado en 2010 en el Parque Nacional Iguazú y se logró cambiar de collar durante un nuevo operativo de capturas. Los datos obtenidos fueron muchos, ya que el collar estaba programado para registrar la localización de Guacurarí cada 30 minutos, así como otros indicadores de temperatura ambiente, la actividad del yaguareté y parámetros sobre la precisión de los datos. Toda la información obtenida está siendo estudiada por los investigadores del CeIBA-CONICET.

A partir de agosto de 2011, se prevé continuar con las capturas y la colocación de collares en otros yaguaretés para poder conocer la situación de más individuos. Todo este trabajo se realiza siguiendo los más estrictos protocolos de seguridad para los animales y sin causarles daño. La inmovilización con dardos tranquilizantes está a cargo de veterinarios especializados en fauna silvestre. Durante las capturas se realizan además, pesajes, mediciones y se toman pequeñas muestras de sangre para un posterior análisis y conocimiento del estado de salud de los animales.

Los investigadores y veterinarios colocando un collar en un yaguareté
© José Calo Enlarge