Cambio Climático y Ballenas en la Antártida | Fundación Vida Silvestre Argentina

Cambio Climático y Ballenas en la Antártida



Publicado: 24 February 2011
Rompehielos
© FVSA

La temperatura media global podría trepar encima de los 2°C respecto a los niveles preindustriales aproximadamente en el año 2042, con consecuencias muy significativas en las ballenas que habitan los océanos australes. De acuerdo a los resultados de los modelos de circulación general, el aumento de 2°C de la temperatura media global produciría una reducción del 10 al 15% del área cubierta de hielo del Océano Austral. Tal reducción podría alcanzar el 30% en algunas regiones, de modo tal que las especies altamente dependientes del hielo marino, como la ballena antártica minke (Balaenoptera bonaerensis) sufrirían una pérdida de entre el 5 y el 30% del hielo asociado a su hábitat en los próximos 40 años, un período de similar al ciclo de vida propio de un individuo de esa especie.

La reducción de la cubierta de hielo también podría afectar al krill Antártico (Euphausia superba) y a su vez, la menor disponibilidad de esta especie de krill podría tener consecuencias significativas tanto para las especies de ballenas residentes y para las migratorias como para el ecosistema Antártico en general, debido a que ese pequeño camarón (como el zooplancton) es uno de los componentes críticos de la cadena alimenticia de la región Antártica. Con un aumento de la temperatura media de 2°C se proyecta que las zonas frontales -regiones clave para las ballenas- se moverían hacia el sur. Las regiones frontales marcan el límite entre las diferentes masas de agua, allí el agua trepa desde las profundidades arrastrando consigo enormes cantidades de nutrientes que estimulan el crecimiento del fitoplancton, sustancial para la alimentación de especies que a su vez sirven de alimento para las ballenas.

Algunas ballenas migratorias, como la jorobada (Megaptera novaeangliae) y la ballena azul (Balaenoptera musculs), viajan largas distancias hacia el sur (alrededor de 200-500 km) para alimentarse en esas zonas ricas en alimentoy de este modo, almacenanreservas con las que vivirán el resto del año. El aumento de las distancias de migración, asociado al aumento de la temperatura media global, podría incrementar los requerimientos energéticos y reducir la duración de la temporada de alimentación. En la medida que la zona frontal se corra hacia el sur las ballenas tendrán que moverse juntas en un área mucho más reducida y con menor disponibilidad de alimento. Para evitar los daños que el cambio climático podría ocasionar alrededor del mundo, especialmente en los ecosistemas marinos polares, es imperativo que todos los países realicen esfuerzos concertados e inmediatos para reducir las emisiones que dañan el sistema climático. Es igualmente imperativo, realizar esfuerzos para incrementar la capacidad de resiliencia de los ecosistemas y las especies en los planes de conservación, los análisis de vulnerabilidad y las estrate ias de adaptación, teniendo en cuenta los impactos observados del cambio climático y aquellos que se proyecta que se van a producir.