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Hacia un modelo agropecuario positivo para la naturaleza

Hacia un modelo agropecuario positivo para la naturaleza
 
El Informe Planeta Vivo 2020 de WWF, señala de manera contundente que la región de Latinoamérica y el Caribe presenta la mayor pérdida de poblaciones de animales vertebrados entre 1970 y 2016, con una disminución promedio del 94% en el escaso y alarmante periodo de una vida humana. El motor más relevante de esta pérdida de biodiversidad es la producción de alimentos que provoca el cambio de uso y degradación del suelo convirtiendo hábitats nativos prístinos (como bosques y pastizales) en sistemas agropecuarios.
 
En este contexto, la forma en que venimos produciendo alimentos a gran escala debe revisarse para lograr un real desarrollo sustentable compatible con la alimentación de una población global que crece y con el mantenimiento de los servicios que brindan los ecosistemas. La pérdida de biodiversidad amenaza también la seguridad alimentaria por lo que las acciones para transformar nuestro sistema alimentario mundial se vuelven prioritarias.
 
La Argentina tiene un rol preponderante en el sistema alimentario global, y como tal tenemos la responsabilidad de estar al frente de los desafíos que plantea este escenario. La Fundación Vida Silvestre Argentina contribuye a este debate analizando los diferentes elementos en discusión y proponiendo caminos hacia la sustentabilidad en la producción de alimentos que detengan la conversión y reviertan la degradación de los ecosistemas. En este contexto participamos de la Jornada de Sostenibilidad Palermo 2022, organizada por la Sociedad Rural Argentina en la 134° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional donde además de brindar información sobre los impactos ambientales negativos que aun produce esta actividad en nuestro país y el mundo, dimos detalles de las acciones que nuestra organización desarrolla para su reducción y propusimos un decálogo de compromisos y acciones para iniciar un camino hacia una producción agropecuaria que impacte positivamente sobre la naturaleza.

Nuestra propuesta consiste en el abordaje de los siguientes puntos:
  1. Construcción de un ordenamiento ambiental del territorio que asegure la producción de alimentos para los argentinos y para la exportación disminuyendo la degradación y regenerando ambientes naturales y capacidad productiva para los diferentes actores socio-productivos del sector agropecuario.
  2. Diseñar e implementar un plan de acción para minimizar y monitorear la conversión legal de ambientes naturales y evitar la conversión ilegal.
  3. Desarrollar un plan de acción y monitoreo para impulsar la restauración de ecosistemas degradados y transformados y la recuperación de ambientes productivos.
  4. Promover paisajes resilientes con ambientes naturales sanos y conectados que alberguen a la biodiversidad nativa y protejan los servicios ecosistémicos, base de la producción.
  5. Realizar mediciones de emisiones de gases de efecto invernadero, diseñando, implementando y monitoreando acciones que contribuyan al objetivo de no superar el 1,5o C promedio en la temperatura global.
  6. Promover los sistemas de producción de carne vacuna en pastizales naturales. Las sociedades deberían adoptar dietas más equilibradas que impliquen un mejor consumo de carnes. Esto significa preferir las carnes producidas en pastizales y reemplazar una parte por pescado (aunque es necesario trabajar también para alcanzar una pesca sustentable), y otra por alimentos de origen vegetal.
  7. Adoptar y promover el concepto de “Una Salud” en la producción de carnes. El enfoque se basa en la prevención de enfermedades zoonóticas transmisibles al ser humano, minimizando el uso de antibióticos capaces de generar resistencia, sin perder de vista el bienestar animal. La trazabilidad y etiquetado de los alimentos.
  8. Promover la mejora de los índices productivos, por sobre la expansión y la promoción del aumento del stock.
  9. Cuantificar, promover la reducción y monitorear el uso de agroquímicos. Facilitando procesos de dialogo científico y participativo para unificar la normativa nacional de agroquímicos, incluyendo una clara definición de la responsabilidad compartida, un fuerte rol del profesional, y distancias de seguridad siguiendo los mejores estándares internacionales en la materia.
  10. Establecer una línea de base de la perdida y desperdicio de producción (principalmente granos), diseñando e implementando un plan de acción para la reducción del alimento que se desperdicia, al igual que de los recursos naturales que se utilizan para ello.
El abordaje interdisciplinario e inter institucional de estos y otros elementos, contribuirá sin duda a reducir los impactos ambientales y sociales negativos que hoy presenta la actividad agropecuaria en nuestro país y será una herramienta para la promoción de un real desarrollo que además conserve y restaure las bases productivas de nuestra nación.

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