¿Cuál es la situación actual?



Siempre es más barato ahorrar una unidad de energía que producirla.
Cuál es la situación actual

En la Argentina, el sector energético genera el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), responsables del cambio climático. En el mundo, este valor se acerca al 61%. El resto de las emisiones se reparten entre los procesos industriales, la agricultura, la deforestación y la basura.
Además de generar emisiones de GEI, existen otros impactos ambientales relacionados con el sector energético, como la contaminación atmosférica y del agua, la destrucción de hábitats y la degradación de tierras provocada por la construcción de grandes obras destinadas a generar energía.
Ante este escenario, dos estrategias aparecen como prioritarias: la inversión en energías limpias y el uso eficiente y racional de la energía. Esta última promete ser la acción más efectiva en el corto y mediano plazo para disminuir el consumo energético, reducir las emisiones de GEI y minimizar otros impactos ambientales generados por el sector. En la Argentina, ya se están impulsando algunas medidas para promover la eficiencia energética, sin embargo, resultan aún parciales e insuficientes.

Algo fundamental a tener en cuenta: siempre es más barato ahorrar una unidad de energía que producirla.

Es necesario involucrar a todos los sectores de consumo con políticas de eficiencia abarcativas, sustentadas por suficientes recursos humanos y económicos. En síntesis, estamos en el camino correcto, las medidas lentamente están siendo tomadas, pero se necesita mayor velocidad y definición en estos temas.

En 2013 presentamos el informe Escenarios Energéticos para la Argentina (2013-2030), donde estimamos que el potencial de reducción para ese período podía ser entre un 30 y un 48% con respecto a las emisiones estimadas para 2030, si se aplicaran políticas para la reducción del consumo.

Los ahorros potenciales planteados a partir del Escenario de Eficiencia Energética en el sector Hábitat y Gas son equivalentes al total de la importación de gas de Bolivia o a la completa importación de gas por buques metaneros de la Argentina en todo 2012.

Solo en su función piloto, los calefones, estufas y termotanques consumen cerca de 2,5 millones de m3/ día de gas. La aplicación de medidas tendientes a eliminar dicha función y reemplazarla por dispositivos electrónicos de encendido, podría generar un ahorro de consumo de gas similar a lo que se necesitaría para producir la electricidad que genera la central de Embalse de Río Tercero. Si a esto se suman medidas adicionales como, la aislación térmica en edificios, artefactos de gas más eficientes y la implementación gradual de sistemas de agua caliente de origen solar, el potencial de reducción alcanza a 1.5 veces el volumen de gas licuado importado en 2012 por la Argentina.

 
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