Planificación Espacial Marina | Fundación Vida Silvestre Argentina

Planificación Espacial Marina



A lo largo de las aguas del Mar Argentino y el Océano Austral se despliega un Corredor Azul que recorre millones de kilómetros cuadrados de valiosas regiones marinas, desde el Mar Patagónico hasta el Mar de Weddell y la Península Antártica en los océanos australes.

Este gran sistema marino brinda servicios ambientales vitales, como la regulación del clima a través del secuestro de carbono, el ciclo de nutrientes y el suministro de recursos naturales, tan valiosos para la humanidad como para la vida marina que lo habita.

Las múltiples actividades que se llevan a cabo en esta inmensa región -principalmente vinculadas al petróleo, la pesca, el transporte y el turismo-, deben procurar la convivencia dentro del Corredor Azul, entre ellas, y con los ambientes y habitantes naturales, incluyendo sus paisajes, especies carismáticas, poblaciones y recursos de valor comercial. En los límites del Corredor Azul, a lo largo de la extensa costa patagónica, medio centenar de comunidades dependen de estas actividades para su subsistencia.

La ballena franca austral, monumento natural argentino, se reproduce en las bahías que rodean la Península Valdés y luego migra hacia el sur rumbo a los mares antárticos, a lo largo del Corredor Azul, para alimentarse de krill.

El cambio climático ya está afectando este corredor. A lo largo de la Península Antártica, parte de la excepcional belleza silvestre del continente antártico, el 87% de los glaciares se están retrayendo, el océano austral incrementó su temperatura a una profundidad de 3 mil metros y los ecosistemas marinos y terrestres, donde el calentamiento ya está ocurriendo, están experimentando cambios severos en este salvaje continente.

En Vida Silvestre promovemos el equilibrio de intereses existentes entre los usos y usuarios del Corredor Azul, para que prevalezca un poderoso interés común: preservar el amplio valor de una de las últimas ecorregiones marinas bien conservadas de nuestro planeta.
 
Para ello, consideramos necesario desarrollar, junto a todos los actores involucrados en la región, una serie de herramientas que permitan gestionar, de manera sensata y responsable, este ecosistema marino único. La promoción y aplicación de buenas prácticas en las actividades humanas que allí se desarrollan, el ordenamiento territorial de este sistema marino y la creación e implementación efectiva de áreas marinas protegidas, son los principales mecanismos que pueden contribuir a alcanzar este objetivo.

Los sectores involucrados en el área tienen una oportunidad inédita de participar en la construcción de una visión articulada del Corredor Azul, que refleje el balance de intereses y necesidades, presentes y futuras. Tienen, además, la oportunidad de manifestar su compromiso para mejorar el actual sistema de gestión marina.

 
	© Proyecto Corredor Azul
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