¡Estamos rodeados! (de plástico) | Fundación Vida Silvestre Argentina

¡Estamos rodeados! (de plástico)



Publicado: 09 January 2018
© Verónica Garcia - Vida Silvestre
Por Verónica García
Programa marino de Vida Silvestre

Esta nota apareció en el número 140 de la Revista Vida Silvestre. 
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En enero de 1992, 28.800 patos, tortugas y castores de plástico que salieron de Hong Kong rumbo a Estados Unidos naufragaron en el medio del Pacífico Norte luego que un carguero perdiera sus contenedores por una fuerte tormenta. En agosto de ese mismo año, los primeros patos arribaron a las playas de Sitka, Alaska, a unos 3.500 kilómetros de donde ocurrió el hecho. Al día de hoy, los patos llegaron a Australia, Indonesia, Chile, pasaron por el Estrecho de Bering, cruzaron el Polo Norte cubiertos de hielo y navegaron por el Atlántico hasta llegar a Estados Unidos y Escocia. Muchos de ellos todavía flotan en el medio del océano. 

La búsqueda implacable de los patos alrededor del mundo llevada a cabo por el oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer permitió conocer cómo se movían las partículas en los océanos y por qué lugares poco poblados cómo la Antártida tienen 5 veces más la basura marina plástica que la que se epseraría por la cantidad de personas que allí residen. Fue, además, la confirmación de la existencia de "giros oceánicos" hoy tan conocidos por albergar las famosas islas de basura.

Por año se vierten a los océanos unos 8 millones de toneladas de plásticos y la Argentina ocupa la posición 28 en un ranking de 192 países costeros, encabezado por China. Solo en el Mar de los Sargazos (norte del Océano Atlántico) en cuarenta años la densidad aumentó de 3.500 a 200.000 plásticos por km2. 

Distintos orígenes

En general, el 80% de la basura plástica en el mar y en las playas proviene del continente, pero esta cifra cambia según la ciudad. En nuestro país, en las playas encontramos una mayor proporción de basura que proviene de los barcos comerciales y pesqueros, incluyendo redes, boyas, cajones de pescado, e inclusive alimentos u otros artículos sin utilizar. 

En las playas bonaerenses la situación es distinta: los desperdicios que quedan en la vía pública llegan a las bocas de tormenta, viajan por los pluviales (conductos utilizados para desagotar el agua de lluvia donde hay asfalto) y terminan en las playas o directamente en el mar. Aquellos de baja densidad (bolsas de plástico, tapa de botellas, sogas) flotan en la superficie mientras que los de alta densidad (telas, filtros de cigarrillos, sogas de nylon, botellas enteras, utensilios) terminan en el fondo. Por acción del clima, los plásticos abandonados en las playas o flotando en el mar terminan reduciéndose a partículas pequeñas con gran capacidad de dispersión. Por ejemplo, los plásticos encontrados en las "islas de basura" de los giros oceánicos provienen principalmente de los continentes y corresponden a partículas menores de 1 cm (microplásticos). 

Aunque se está trabajando en desarrollar tecnología para limpiar el océano y recientemente descubrieron bacterias que degradan el plástico, la mejor estrategia es la entrada de basura plástica al mar. Países como Australia (número 100 en el ranking) por ejemplo, cuentan con dispositivos en las bocas de tormenta y en la terminación de los pluviales que retienen la basura sólida y evitan que llegue al mar, además de una sólida conciencia y educación ambiental.

Las sogas, restos de redes y tanzas provenientes de las actividades pesqueras provocan asfixia, laceraciones y deformidades en la mayoría de los vertebrados marinos que quedan enredados. Los plásticos, además, actúan como hábitat de muchas especies que logran invadir otros ecosistemas marinos gracias a gran dispersión de estos materiales y los que se depositan en el fondo, asifixian estos ambientes y perturban el hábitat.

Los plásticos encontrados en los océanos contienen una gran concentración de agentes tóxicos (como retardantes de fuego, PCBs, bisfenol A, ftalatos) conocidos por generar enfermedades con impedimiento del desarrollo (alteraciones neurológicas, anomalías en el crecimiento y desequilibrios hormonales), alteraciones endócrinas, cambios de comportamiento, artritis y cáncer, entre otras. Por otra parte, el plástico es ingerido por la fauna marina y persiste en el sistema digestivo, provocando una disminución del apetito, obstrucción gastrointestinal, disminución de las enzimas gástricas y disminución de los niveles de hormonas esteroideas, que lleva a problemas en la reproducción.

Más de 500 especies de animales marinos están afectadas de alguna manera por los plásticos y esta cifra sigue creciendo. Por ejemplo, entre el 25% y el 38% de peces puestos a la venta en pescaderías de Macasar (Indonesia) y California (Estados Unidos) y el 33% de los crustáceos, contenían en sus estómagos y cavidad corporal restos de plásticos y fibras sintéticas. Además, se ha demostrado que larvas de las percas prefieren alimentarse de microplásticos lo cual aumenta considerablemente su mortalidad. En otras especies de invertebrados del fondo marino como anfípodos, erizos, ostras, mejillones se han encontrado plásticos en los tejidos y de esta manera, la red trófica en su conjunto se está viendo afectada.

La producción de plásticos a nivel mundial creció un 620% desde los años 70 y se estima un aumento de un 4% mundial. Una gran parte de esta producción se destina a envases de un solo uso, es decir, que una vez adquiridos, se desechan inmediatamente. Cambios en los hábitos hacia la reutilización de los envases o bolsas de compras y la disminución del consumo de materiales descartables contribuyen a dos cosas: primero, que se genere menos basura plástica y segundo, a que se promuevan el disñeo y la producción de productos menos dañinos para el ambiente y para nosotros mismos.

Estamos en la llamada "edad de oro del consumidor" donde las exigencias de los consumidores son cada vez menos fieles y con mayor oportunidad de elección son tomadas muy en cuenta y he allí una herramienta para el cambio. Al mismo tiempo, el reciclado permite que los plásticos puedan volver a ser utilizados como materia prima y disminuya la dependencia hacia la utilización de recursos no renovables como el petróleo.

Las políticas públicas que incluyan leyes de responsabilidad extendida al productor, efectivo manejo de la basura (urbana y marítima), la instalación y correcto funcionamiento de las plantas de separación y reciclado, y acondicionamiento de las bocas de tormenta y los pluviales, son fundamentales para abordar y solucionar este problema del plástico que nos tiene rodeados.

 
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