Vida Silvestre manifiesta su preocupación ante los incendios en Entre Ríos | Fundación Vida Silvestre Argentina

Vida Silvestre manifiesta su preocupación ante los incendios en Entre Ríos



Publicado: 19 June 2020
Leonel Roget / Vida Silvestre
© Un carpincho y un tordo renegrido, fauna del Paraná
Vida Silvestre manifiesta su preocupación ante la situación en las Islas del Ibicuy, Entre Ríos, donde en las últimas semanas se registraron más de 3.000 focos de incendio, cubriendo una superficie similar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El humo se trasladó a Rosario y sus alrededores, donde sus habitantes además de las dificultades propias de la pandemia enfrentan también una bajante histórica del Río Paraná.

Para comprender mejor la problemática, es importante señalar que el fuego forma parte de la dinámica natural de los pastizales, que evolucionaron en condiciones donde el fuego actúa como un disturbio natural que es necesario para el funcionamiento del ecosistema, como por ejemplo lo es también una inundación. Algunos ambientes de pastizales del delta del Paraná no son ajenos a esta dinámica. El fuego modela estos ambientes y las especies de flora y fauna que los habitan están adaptadas a ello.

Ahora bien, esta dinámica natural se vio alterada por el uso y modificaciones de la actividad humana que llegaron con la ganadería y las forestaciones principalmente. El fuego entonces pasó a ser una herramienta de manejo implementada por el ser humano en la producción ganadera que se desarrolla históricamente en la región. Incluso la alteración de la frecuencia natural de los incendios de distintos ambientes de pastizales de la Argentina, hizo que el fuego también se utilice en áreas protegidas como quemas controladas para poder mejorar las condiciones del ambiente para herbívoros nativos.

Como herramienta de manejo, en las prácticas productivas cuando los pastos están muy secos, se los quema con el fin de favorecer su renovación y que haya brotes más tiernos y de mayor palatabilidad para el ganado. Sin embargo, estas quemas controladas tienen restricciones en relación al tipo de técnicas empleadas, como tener en consideración las condiciones climáticas, como los vientos o la temperatura y por supuesto la superficie a afectar; también se requieren tomar los recaudos necesarios y contar con la tecnología adecuada para poder controlar los focos de incendio en caso de que se lo requiera. Podemos inferir a partir de lo sucedido en el delta que algunas de estas consideraciones no fueron tenidas en cuenta en este caso, derivando en el problema ambiental que ya quemó más de 25.000 hectáreas de pastizales y bosques nativos. No hay que perder de vista que esta ha sido una temporada excepcionalmente seca para el Paraná, lo que debería haber alertado aún más sobre la inconveniencia de las condiciones para el uso del fuego.

Los incendios en la zona se han registrado desde principios de este año y es probable que no se hubieran visibilizado con tanta magnitud de no ser por el humo en Rosario: recién cuando las grandes urbes se ven afectadas toma relevancia la importancia de estos pastizales, bosques nativos y humedales asociados. Sin embargo, el fuego puesto en primer plano como el problema ambiental de esta zona del delta, esconde los otros factores problema más importantes que no son tan evidentes y que inciden y afectan el comportamiento de estos sistemas naturales, como la transformación de los sistemas hídricos y la conversión de humedales para actividades productivas o forestales. Estas transformaciones, sumado a las alteraciones por el cambio climático y las represas que se instalan en la cuenca, escalan al fuego como un factor problema ya que provocan que los incendios se propaguen a zonas que no deberían quemarse por estar llenas de agua. Incluso se quema materia orgánica de estos suelos y se incrementan emisiones de gases (principalmente dióxido de carbono) que no deberían ocurrir.

El Ministerio de Ambiente declaró la emergencia ambiental, prohibiendo las quemas en el lugar por los próximos 180 días. Es la oportunidad para de una buena vez abordar el tema con seriedad con la participación de todos los sectores, entendiendo que se requieren medidas integrales para que el problema no se repita en próximos años. Esto incluye la adopción de buenas prácticas productivas ganaderas y forestales adecuadas a esta región, analizar también la dimensión de la problemática de las emisiones detrás del uso del fuego en pastizales, un manejo sustentable de los recursos naturales, la correcta implementación de la Ley de Bosques y la ampliación de la superficie de áreas naturales protegidas que ponga el foco en los pastizales y humedales histórica y sistemáticamente olvidados.
Leonel Roget / Vida Silvestre
© Un carpincho y un tordo renegrido, fauna del Paraná Enlarge