La Alianza para la Acción Climática Argentina presentó tres resúmenes de políticas ambientales de cara a la COP26.



Publicado: 22 October 2021
AACA | Alianza para la Acción Climática Argentina
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La Alianza para la Acción Climática Argentina, de la que Fundación Vida Silvestre es parte del nodo impulsor, presentó tres documentos apuntados a tomadores de decisiones de cara a la COP26, a realizarse en noviembre en Glasgow, Escocia. 

 

Los documentos, resúmenes de políticas o policy brief, acercan un conjunto de propuestas para contribuir e informar al proceso de elaboración de posiciones nacionales e internacionales en Argentina frente a la COP26, en el marco de una creciente relevancia de lagobernanza climática multinivel y policéntrica, para alcanzar las metas de largo plazo planteadas por el Acuerdo de París, y que el país pueda mitigar y adaptarse a los impactos del cambio climático, sosteniendo que los actores no estatales y subnacionales pueden tener un papel sustantivo en el incremento de la ambición y la implementación de los compromisos asumidos.

 

Los policy brief fueron elaborados en el marco de la Alianza para la Acción Climática Argentina (AACA), una alianza interinstitucional formada por actores no estatales (sector privado, academia, la sociedad civil), provincias y municipios, comprometidos con la acción climática y el desarrollo sostenible. La AACA trabaja de forma colaborativa para aumentar la ambición climática, motivar con el ejemplo y articular con el sector público nacional y con la sociedad en la promoción de la acción climática en Argentina.

Los documentos presentados fueron:

 

"Sector energético en Argentina: Propuestas de cara al 2030 para alcanzar la neutralidad de carbono en el año 2050", por Carlos Tanides, Daniela Gomel, María Florencia Torres Corpos, Marlene Diedrich, Roque Pedace y Marcelo Álvarez.

 

En el mismo, se establece que el sector energético representa más del 50 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Argentina, por lo que constituye un sector estratégico para alcanzar las metas de reducción de emisiones para el año 2030 y de descarbonización para el 2050. La experiencia internacional demuestra que es posible plantear para la Argentina una hipótesis de reducción del orden de, al menos, el 40 al 55 % en su intensidad energética primaria para el 2050. Los autores sostienen que, a fin de desarrollar una estrategia baja en carbono en el marco del desarrollo sustentable, es necesario contar con un marco regulatorio que lo promueva, facilite las acciones necesarias y dificulte o impida aquellas que vayan en otro sentido. Por otro lado, los aspectos políticos institucionales constituyen unas de las barreras más importantes al avance hacia un sistema energético más sustentable, tanto en los aspectos del uso racional y la eficiencia energética (UREE), la generación de energía eléctrica a partir de energías renovables y la producción de biocombustibles. Una estrategia baja en carbono, pero fundamentalmente de desarrollo sustentable, debe considerar la situación de los sectores productivos que se verán afectados y hacer foco en las proyecciones laborales y la empleabilidad del sector renovable.

 

"Propuestas para aumentar la ambición climática de Argentina en el sector AFOLU", por María Eugenia Periago, Pablo Preliasco, CREA (autores varios), Lara Sabino, Milagros Baraldi y Marlene Diedrich. 

 

En este Policy Brief se establece que el sector de Agricultura, Silvicultura y Otros Usos del Suelo (AFOLU, por sus siglas en inglés) constituye un sector estratégico para afrontar la crisis climática. Las conclusiones son que en agricultura se debe promover el secuestro de gases de efecto invernadero (GEI) a partir del aumento de la materia orgánica en los suelos agrícolas y ganaderos, especialmente, a través de la restauración de suelos degradados, la rotación de la siembra con pasturas y la mayor proporción de cultivos de gramíneas, mientras que en ganadería, se debe aumentar la eficiencia en kilos producidos por ganado antes que aumentar el stock, lo que llevaría a un aumento de emisiones. Por otro lado, para los bosques nativos, las medidas propuestas deberían contemplar que no se transformen los ecosistemas naturales boscosos y no boscosos, que son importantes proveedores de servicios ecosistémicos. Además, para el desarrollo de una producción agropecuaria amigable con el ambiente, es necesario contar con un régimen legal que contemple medidas de adaptación y mitigación, tanto para la reducción de emisiones de GEI como su captura, mediante sumideros de carbono.

 

"La COP26 como oportunidad para que Argentina logre posiciones ambiciosas y consistentes con el Acuerdo de París" por María del Pilar Bueno, Agustina Pacheco, Paula Ellinger y Victoria Laguzzi 

 

En este documento, las autoras afirman que Argentina se encuentra ante el desafío de estabilizar la relevancia del cambio climático en su agenda política y, así, robustecer la coherencia entre las posiciones internacionales en la CMNUCC y la política nacional, de manera que se fortalezcan los espacios nacionales de participación de múltiples actores. Para esto, el país debe completar la implementación de la Ley de Cambio Climático mediante: la elaboración participativa del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático; la puesta en funcionamiento del Consejo Asesor; la articulación y retroalimentación entre las Mesas del Gabinete Nacional de Cambio Climático y la generación de diálogo entre distintos actores (provincias, sector privado, ONG, academia, etcétera). En el documento se concluye que la adaptación debe ser una verdadera prioridad en las agendas interna y externa de la Argentina y para ello, es sustantivo culminar la primera iteración de la planificación de adaptación e ingresar en un ciclo de implementación y seguimiento. Así, el país será más propositivo respecto a cómo medir el progreso de la adaptación. Además, es clave presentar en la COP26 una Estrategia a Largo Plazo (LTS, por sus siglas en inglés) construida de modo participativo y que muestre claramente la hoja de ruta para lograr la neutralidad carbónica y la promoción de un desarrollo resiliente al clima hacia mediados de siglo. Se señala también que los flujos financieros y el gasto público nacionales deben adecuarse en el corto y mediano plazo a la trayectoria de neutralidad de carbono para el año 2050, tanto como a la consecución de la resiliencia, el incremento de la capacidad adaptativa y la reducción de la vulnerabilidad. Las recetas de recuperación pospandémica no pueden significar una ralentización de la acción climática, sino una oportunidad para la transición, anclada en el momentum que supone la ambición de los actores subnacionales y no estatales.

 

Los documentos pueden consultarse en:

Acerca de la Alianza para la Acción Climática Argentina

 

La Alianza para la Acción Climática de nuestro país es un movimiento de actores clave, compuesto por universidades, gobiernos provinciales y municipales, empresas y representantes de la sociedad civil, que han mostrado compromiso real con la acción climática. Estos actores buscan catalizar su impacto y compromiso a través del diseño e implementación de acciones conjuntas y coordinadas que contribuyan al cumplimiento acelerado de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC) de la Argentina. A su vez, la Alianza busca generar los conocimientos, oportunidades y ejemplos para comenzar así a cerrar la brecha actual que separa la ambición de la implementación de los acuerdos globales.