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Una iniciativa digital busca transparentar la trazabilidad en la industria pesquera

Acceder a la información permite transparentar la actividad pesquera.

Por Daniela Gomel, Especialista en Políticas Públicas y Gobernanza, y Verónica García, Especialista en Ecosistemas Marinos y Pesca Sustentable de Fundación Vida Silvestre.
 
Es posible que, en algún momento, en ese instante decisorio en el que estamos frente a la góndola y con producto elegido en mano, se nos presente una pregunta curiosa…” ¿y esto cómo se hizo o cómo se consiguió?”. Esa pregunta (y otras similares) que parece menor, es en realidad la base para mejorar la manera en que producimos y elegimos los alimentos, mediante un proceso transparente: la trazabilidad. En referencia a un producto, su trazabilidad es la capacidad de que podamos acceder de forma fácil a información relativa sobre él, a lo largo de todo su ciclo de vida (desde su producción hasta la llegada a esa góndola), mediante identificaciones que registraron cómo fue ese proceso.

Por tanto, la trazabilidad se convierte en una herramienta primordial a la hora de pensar la producción de la mano con la conservación, en la búsqueda de evitar la degradación ambiental y sostener de manera saludable la productividad de los recursos y servicios que la naturaleza nos brinda.

Si hay una industria que necesita mejorar estos procesos es la industria pesquera argentina. Pongamos contexto sobre el impacto en la economía que tiene la riqueza marina de nuestro país: la producción pesquera marítima alcanzó las 790.000 toneladas en 2020, y las exportaciones pesqueras llegaron a las 498.000 toneladas, el equivalente a USD 1.730 millones, lo que representa el 3,2% del total de las exportaciones del país.

La tecnología como solución

En este contexto, y con el objetivo de mejorar las prácticas pesqueras en nuestro país, Fundación Vida Silvestre en colaboración con capitanes, armadores, universidades y programadores, se encuentra desarrollando una bitácora electrónica pesquera (BEP), de uso público y de código abierto, que aporte a la trazabilidad.

La BEP permite que el capitán del barco registre de manera fácil y rápida información de cada lance de pesca, lo que conformaría una parte de la cadena de producción pesquera. Funciona mediante una aplicación en el celular que opera sin acceso a internet y la carga de datos se realiza automáticamente una vez que haya conexión.

Una página web recopila toda esta información y permite la visualización de los datos, a la que tienen acceso los armadores y, en caso de ser adoptada por gobiernos, podrá servir como parte de pesca tomando la información correspondiente. En otros países de la región como Chile, Ecuador y Perú, ya tienen legislación sobre trazabilidad y han incursionado en la implementación de sistemas BEP. A nivel local, hasta ahora, las pruebas piloto se realizaron con algunas embarcaciones de las pesquerías de langostino y de abadejo, que operan en aguas nacionales, aunque todavía queda camino por recorrer.

De esta manera, los avances en la tecnología de la información se ponen al servicio del desarrollo sostenible, y permiten que el estado, los operadores de la cadena de producción y los consumidores puedan acceder a información pública y confiable para la toma de decisión. Hacerlo es un paso clave en el camino de transparentar la información, para generar mejoras en las prácticas que procuren la sostenibilidad de los recursos que el mar nos ofrece.

¿Qué es la trazabilidad pesquera?

Aplicada a los productos pesqueros, la trazabilidad implica la recopilación e integración de información clave del recurso, desde que sale del mar hasta que llega a la persona consumidora final. Por ejemplo: se recopila información sobre la embarcación, dónde, cómo y por quién fue pescado; cuál es su especie, si hubo o no descarte de otras especies, entre otros datos, así como información sobre su procesamiento y sobre los distintos eslabones de comercialización.

La trazabilidad es elemental, tanto para recopilar información necesaria que permita mejorar la gestión de los recursos pesqueros, como para el posicionamiento de los productos en los mercados y el consumo responsable.

Desafíos clave

Ahora bien, el sector pesquero enfrenta desafíos importantes que debe resolver para ser más eficiente y sostenible:
- La sobreexplotación de poblaciones (que ocurre cuando lo que se pesca es mayor a la capacidad que tienen las especies de reproducirse).
- La captura incidental de especies que no son las buscadas y/o se encuentran en peligro de extinción.
- Los descartes (práctica de devolver al mar sin vida lo que se pescó y no se buscaba, por no tener valor comercial).

Las leyes

Nuestro país cuenta con Ley Federal de Pesca N° 24.922, que establece requisitos de control sanitario de los productos de la pesca, obliga a los portadores de permisos de pesca a comunicar mediante declaraciones juradas las capturas obtenidas y dota a la Autoridad de Aplicación para decidir la instalación de artefactos en los buques para efectuar el seguimiento satelital. Además, la ley prohíbe los descartes. Sin embargo, los sistemas de monitoreo, control y fiscalización aún son incompletos y débiles para trazar el momento de las capturas. En la actualidad, se implementa lo que se llama el Sistema de Monitoreo Satelital de Embarcaciones (SME), y para los mecanismos de reporte se utiliza el parte de pesca electrónico, el cual completan los capitanes luego de volver de los viajes.

Recientemente, Argentina acordó con la Unión Europea la implementación del Certificado Digital de Captura Legal, cuyo formato electrónico agiliza la emisión de estos documentos. Hubo intentos de incorporar, además, cámaras a bordo en algunas pesquerías, pero aún no se han implementado a escala.
  
Evitar la pesca ilegal

La ciencia nos indica que para abordar estos desafíos se debe evitar la pesca ilegal, no documentada y no declarada (INDNR por sus siglas en inglés) y promover prácticas que reduzcan el descarte, la captura incidental y la destrucción del hábitat. Además, los mercados, y en ocasiones los mismos consumidores, tienen interés (¡y en muchos casos exigencias!) en acceder a alimentos saludables, de calidad y obtenidos bajo prácticas responsables con el ambiente.

La ecuación nos lleva a una sola conclusión: los productos que cuentan con su trazabilidad tienen mayor valor agregado y son más confiables. Es por estas razones que el acceso a fuentes de información que permitan transparentar la actividad pesquera y alienten la trazabilidad de toda la cadena de producción y comercialización de los alimentos resulta imprescindible. Sin embargo, a pesar de todas estas razones, sigue siendo una cuenta pendiente en la industria pesquera argentina.

Vacío legislativo

Sucede también que en el Congreso de la Nación existen al menos 3 iniciativas que buscan instaurar un sistema de trazabilidad: en la Cámara de Diputados hay un proyecto de ley del diputado Carlos Selva y otro de la diputada Ximena García, mientras que en el Senado uno de Ignacio Torres. Pero pese a todos estos intentos, nuestro país todavía adeuda una ley de trazabilidad para los productos pesqueros y de la acuicultura argentinos.

(Publicada en Perfil)

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